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| GLORIA CARRA. |
“Cada vez que le digo a alguien: ‘Perdón, pero no reconozco las caras’, me responde: ‘Y yo no reconozco los nombres’, pero eso no tiene nada que ver”, explicó Carrá, marcando la diferencia entre su condición y un simple olvido cotidiano.
Según detalló la actriz, se trata de un déficit neurológico que afecta el procesamiento cerebral y alcanza aproximadamente al 2,5% de la población mundial. La prosopagnosia puede ser congénita, presente desde el nacimiento, o adquirida, producto de lesiones en zonas específicas del cerebro.
Lejos de tomarlo con liviandad, la actriz describió el fuerte impacto que tiene en su vida diaria: “Me gusta mucho estar diciendo esto acá porque cuando lo digo, medio a la pasada, porque no siempre quiero andar explicando todo...suena medio raro y también quedo mal de verdad”.
En ese sentido, profundizó sobre su dificultad para identificar a las personas: “Es algo que no puedo. El cerebro no puede ordenar la cara. Se desordena la cara”.
Carrá también contó que muchas veces su entorno malinterpreta la situación: “Ósea, yo te veo normal. Y muchos, a veces, creen que no lo hago de colgada que soy y no es así. Aunque me digo a mi misma que me tengo que acordar, cuando me di vuelta ya no se como era el pelo ni la cara, nada”.
Las complicaciones no solo aparecen en encuentros sociales, sino también en situaciones cotidianas. “¿Sabes las veces que me ha pasado de entrar y saludar tres veces a la misma persona, y que me dijeran: 'Ya me saludaste' y tener que pedir perdón? Ni te cuento con las maestras y con los chicos...”, recordó.
Incluso, relató momentos de tensión durante la infancia de su hija: “Las madres me traían a los chicos, pero cuando los venían a buscar yo no sabía cuál tenía que entregar. Si era varón o nena. Me ponía muy nerviosa. Entonces les decía: ‘Pasá, está jugando’, pero la verdad es que no tenía idea”.
Por último, explicó que esta condición también le genera dificultades al ver contenidos audiovisuales: “Hay gente que está en mi radar, pero cuando no… Por ejemplo, si veo películas coreanas o cualquiera en la que los protagonistas se parecen un poco, ya no puedo. Me hago un lío tremendo”.
Con su testimonio, Gloria Carrá no solo visibilizó un trastorno poco conocido, sino que también dejó en evidencia los desafíos invisibles que enfrentan quienes lo padecen en su vida cotidiana.

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