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| PABLO DUGGAN Y GUSTAVO SYLVESTRE. |
El tema, que también fue abordado en el programa A la tarde (América TV), generó distintas miradas. “Se pudrió todo. Cuando te digo que se pudrió todo, se pudrió todo. Uno está que trina”, adelantó Débora D’Amato, anticipando el clima que se viviría al aire.
El eje del debate giró en torno a cómo actuar frente a estas situaciones. Duggan fue tajante desde el inicio: “No es la recomendación cerrar el colegio”. Y luego argumentó: “Porque si no, sabes qué, hagamos una cosa: cerremos los colegios por dos meses para investigar uno por uno”.
Sin embargo, Sylvestre intentó marcar otra postura: “No, nadie dice que hay que cerrar los colegios...”, comenzó, pero fue interrumpido por su colega: “Si vos por cada una de esas cosas vas a cerrar el colegio vas a tener 500 casos”.
Lejos de bajar la tensión, el intercambio fue escalando. El Gato retrucó: “Hasta que encuentres el primero. En la Ciudad de Buenos Aires hay tres casos que los están siguiendo. Vamos a hacer el seguimiento y cuando se sepa con nombre y apellido…”.
En ese punto, Duggan lanzó: “¿Qué era un chiste?”, a lo que Sylvestre respondió con firmeza: “No, no era un chiste. Que lo tipifiquen. El chiste está tipificado”. Y agregó: “Entonces, que lo lleven a la Justicia, que va a servir como ejemplo. Vas a ver que se termina el chiste, no lo hacen más”.
Pero Duggan volvió a la carga: “Ah, estás de acuerdo conmigo entonces; es un chiste”.
La respuesta final marcó el quiebre total del diálogo: “No, siempre querés tener razón en todo. Chau, Pablo Duggan”, lanzó Sylvestre, quien se sacó los auriculares y abandonó la charla en vivo.
Así las cosas, el episodio dejó al descubierto no solo la tensión del momento, sino también una relación tirante entre ambos conductores que, esta vez, terminó explotando al aire.

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