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| LA BOMBA TUCUMANA. |
Mientras los televidentes celebraban su desembarco, las plataformas digitales se encargaron de señalar un detalle que no pasó desapercibido, la artista incumplió una regla clave del juego: no se aisló.
En su cuenta de Instagram, compartió un momento íntimo junto a su hijo Tyago Griffo, almorzando en un bar de Palermo. Allí saludó con naturalidad: “Hola, ¿cómo andan? Yo acá con mi bombón”, mostrando la salida con su hijo.
Ya dentro de la casa, Gladys no tardó en dejar su huella. Con entusiasmo, expresó: “Estoy feliz de estar acá, los conozco a todos”, palabras que reflejaron su alegría por sumarse a la convivencia. Sin embargo, también lanzó una advertencia que anticipa la intensidad de su paso por el programa: “Agárrense de las manos, porque llegué yo que soy un terremoto”.



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